Estamos convocados a pensar las consecuencias de los fenómenos de fragmentación social en la vida psíquica, desde una perspectiva de promoción de Derechos Humanos, que obviamente, implica un posicionamiento ético.
Me basaré inicialmente, en la síntesis de un documento de UNICEF, para analizar en cifras, la problemática de nuestros niños en situación de pobreza.
Trabajaré sobre un extracto del Observatorio de los Derechos de la Infancia y la Adolescencia en Uruguay 2006[i] (UNICEF)
La sociedad uruguaya presenta desde hace dos décadas preocupantes signos de exclusión social. El fenómeno de la infantilización de la pobreza, que fue detectado hace ya veinte años por Juan Pablo Terra. Se ha ido afianzando, visibilizándose entre otros aspectos, por los procesos de segregación residencial y exclusión social que se fueron instalando en la pasada década.
Al mismo tiempo que estos procesos de carácter estructural iban generando sus consecuencias, el desempeño de la economía nacional se vio reflejado en la evolución de los índices de pobreza.
Tras la recesión económica que el país experimentó a comienzos de este decenio, el año 2005 marca un punto de inflexión: por primera vez en seis años Uruguay registra una reducción de los niveles de pobreza e indigencia en el conjunto de la población.
Si bien la reducción del porcentaje de población en situación de pobreza observada entre 2004 y 2006 ha sido leve (de 31,9% a 27,4%), merece ser destacada porque marca un punto de quiebre o inflexión con respecto a la tendencia al alza registrada entre 1999 y 2004; por primera vez en seis años Uruguay logra reducir sus niveles de pobreza e indigencia, abriendo un margen de expectativas positivas con relación al mediano plazo.
Debido a la fuerte recesión que experimentó la economía uruguaya, el ingreso promedio de los hogares presentó un marcado descenso entre 2001 y 2003.
No obstante, los problemas estructurales que afectan a la infancia desde hace al menos dos decenios están aún lejos de su solución. Asimismo, los posibles efectos positivos de las políticas desarrolladas en estos últimos tres años deben ser ponderados a la luz de las tareas, de más hondo alcance, que las instituciones públicas y la sociedad uruguaya deben encarar para garantizar los derechos de los niños y adolescentes.
Debemos llamar la atención con respecto a un hecho: la reducción del porcentaje de población en situación de pobreza en estos dos últimos años fue mayor entre la población adulta que entre los niños y adolescentes.
Evolución de la incidencia de la indigencia y de la pobreza en hogares y personas. 2005 - 2008
Porcentaje de Pobreza por tramos de edades (personas) Año menores de 6 años entre 6 a 12 años entre 13 a 17 años entre 18 a 64 años 65 y más años 2000 37,4 32,2 25,8 14,5 3,9 2001 38,5 35,6 27,8 15,2 3,9 2002 47,7 42,3 35,7 21,0 5,6 2003 56,8 50,9 43,2 28,2 9,9 2004 56,5 54,0 44,8 28,4 10,7 2005 53,6 50,7 42,3 25,6 9,3 2006 49,0 47,8 40,2 22,5 7,4 2007 46,0 46,3 39,4 20,9 6,9 2008 38,6 37,7 31,6 16,6 6,0
Fuente: INE (Instituto Nacional de Estadísticas)
[i] Extracto del Observatorio de los derechos de la infancia y la adolescencia en Uruguay 2006 (UNICEF) www.unicef.org/uruguay/spanish
Pobreza y territorio: el mapa de la exclusión social.
Más allá de la discusión sobre la magnitud actual y la evolución reciente de la pobreza, así como sobre la desigual incidencia que ésta tiene entre los niños y adultos, una de las conclusiones más preocupantes que surgen de la información disponible es la creciente concentración territorial de la pobreza, especialmente en las periferias de las principales ciudades.
En estas áreas se ha ido consolidando un núcleo duro de pobreza, compuesto por personas que viven en situación de indigencia o de vulnerabilidad: un grupo poblacional compuesto en un 68% por personas menores de 30 años.
La conformación de este núcleo es producto, fundamentalmente, de los procesos de segregación residencial que Montevideo ha experimentado en los últimos años.
En algunos barrios de Montevideo más del 80% de los niños y adolescentes pertenecen a hogares ubicados bajo la línea de pobreza. Durante el trienio 2003-2005 en los seis barrios con mayores índices de pobreza de la capital, ocho de cada diez personas menores de 18 años vivían en situación de pobreza. Estos barrios montevideanos, así como los departamentos más pobres del país), no sólo exhiben los niveles más altos de pobreza, sino también las mayores tasas de desnutrición, retraso de crecimiento, fracaso escolar y deserción educativa.
Resulta ineludible la referencia al crecimiento en las últimas dos décadas del número de asentamientos irregulares y de la población que en ellos reside. Este crecimiento determina que en el año 2006 seis de cada cien uruguayos —aproximadamente 209.000 personas— estaban viviendo en asentamientos irregulares.
Este fenómeno sigue teniendo una incidencia visiblemente mayor en Montevideo, donde uno de cada diez habitantes se halla en esta situación.
La información de la Encuesta Nacional de Hogares Ampliada (ENHA) realizada durante el pasado año también confirma la sobrerrepresentación de la infancia en la población residente en asentamientos irregulares. Mientras un tercio de los hogares que no residen en asentamientos irregulares tienen niños menores de 14 años, entre los hogares que sí residen en asentamientos este porcentaje llega a 60,9. Estos datos corroboran, una vez más, la estrecha relación entre pobreza, condiciones precarias de hábitat e infancia.
PARA AMERICA LATINA…
Según datos proporcionados por el IIDH (Instituto Interamericano de Derechos Humanos), la cifra de personas viviendo en situación de pobreza y/o exclusión social, asciende a
290 millones de personas…[i]
Vivir en situación de pobreza, afecta la calidad de vida y vulnera la apropiación de derechos humanos, comprometiendo la experiencia de ciudadanía, tiene además resonancias sociopolíticas y éticas, en tanto, puede habilitarse una naturalización de la inequidad, una “banalización del mal”.
La pobreza opera como un trauma acumulativo, tanto a nivel transpersonal como interpersonal e intrapsíquico. Afecta el proceso de maduración tanto en referencia al crecimiento (variables antropométricas - peso/talla), como en el desarrollo tanto en referencia al capital cognitivo como al desarrollo emocional.
El abordaje de la vida en pobreza, implica analizar la confluencia de múltiples factores.
Desde una perspectiva psicoanalítica, nuestro aporte para la formulación de programas de intervención y de prevención, pasará por el análisis de las opiniones de las personas en situación de exclusión.
B) LA VOZ DE LOS AFECTADOS…
Hemos de darle la palabra a la persona en situación de fragmentación y exclusión, para saber sobre su experiencia, sobre las causas que entiende que la determinaron, sobre el tipo de ayuda que imagina que se requiere para superarla.
Detrás de las cifras que muestran la magnitud del fenómeno, “se esconden las voces de los afectados”[i].
Las estrategias de intervención posibles, han de incluir, la participación de las personas que sufren la problemática a atender.
¿Qué es estar en situación de pobreza?
Es la falta de acceso a bienes:
- Tierra
- Vivienda
- Confort
- Alimentos
- Vestimenta
Es la falta de acceso a servicios sociales:
- Registro
- Educación
- Salud
- Saneamiento
- Energía eléctrica
- Agua potable
- Trabajo
Vivir en pobreza es, vivir en:
- Condiciones adversas
- Hacinamiento
- Precariedad
- Vulnerabilidad
- Atrapado por necesidades de corto plazo
Del análisis de testimonios surge: que el vivir en pobreza, origina fuertes sentimientos de:
- Tristeza
- Desamparo
- Incomprensión
- Impotencia
- Desesperación
- Resentimiento
Entienden que no reciben un trato digno, por el contrario, dicen recibir:
- Desprecio
- Rechazo
- Señalamiento
- Humillación
- Estigmatización
- Discriminación
Ser pobre es:
“Perder la esperanza de salir adelante, de que algo bueno pueda pasar…”
“No sentirse mirado”
“Que te dejen en el último puesto de la fila”
“Vivir en la basura… comer de la basura… es ser basura”
“Renunciar a soñar”
“Es la ausencia de Dios en la vida”
Nuestro Congreso, se focaliza en el centro de esta cuestión, o sea, la relación de los contextos inestables y la generación de sujetos vulnerables.
La construcción subjetiva saludable, requiere de un contexto material y humano:
- Continente: generador de la vivencia de ser protegido
- Proveedor de la experiencia: Estabilidad – Previsibilidad – Amparo sostenido
- Garante de un proceso de humanización
Un proceso de desarrollo en condiciones psicosociales adversas, comprometerá la construcción de la experiencia de autovalía y de confianza necesaria en el otro y en el mundo, para resistir la adversidad.
c) APORTE DE UNA EXPERIENCIA LLEVADA A CABO EN LA FAC. DE PSICOLOGIA (UDELAR)
De una investigación cualitativa y longitudinal realizada por el Servicio de Atención Psicológica de la Facultad de Psicología – UDELAR, en las escuelas públicas N°47 y N°108 y en el jardín de infantes N°237 (Capurro, 1999-2004). Resultados publicados en dos libros[i][i], que dan cuenta del trabajo realizado: “El Fracaso Escolar: Un enfoque preventivo” (CESIC-UNICEF, 2004) “La integración en la escuela: Desafío e Interrogantes” (CESIC-IIDN, 2006)
De los resultados surge: que a los 5 años, el 99% de los niños en prueba de Piaget, evidencia indicadores de funcionamiento cognitivo, correspondiente al período pre-operatorio, correspondiendo esto, a su edad cronológica. Si bien se observó, en un 50% de ellos un déficit en la estructura lingüística y en un 25% inmadurez psicomotriz.
A los 11 años, un 46% evidencia un funcionamiento cognitivo acorde a la edad y un 54% evidencia indicadores de inmadurez que corresponde a lo que se denomina “discapacidad leve o ligera”
Sostenemos entonces, que el crecer en pobreza, determina para muchos, una discapacidad mental “leve (???)”, que se hubiera podido evitar de contar con adecuadas medidas de prevención y protección.
Existe una coincidencia internacional en los baremos, respecto a que la supuesta “discapacidad mental leve”, representa un 85% de la discapacidad intelectual, podríamos decir que la relación discapacidad leve – pobreza, constituye un núcleo importante de problematicidad que si bien, en nuestro país, se viene estudiando desde los años 80 (investigaciones de Juan Pablo Terra[i]), debe ser urgentemente atendida y contenida.
Pensamos entonces que la pobreza afecta, además del crecimiento, el desarrollo tanto en sus aspectos cognitivos como afectivos.
Respecto a los aspectos cognitivos, pensamos que se compromete:
- La construcción de la capacidad simbólica.
- El capital lingüístico.
- El desarrollo de la capacidad lúdica.
- El desarrollo psicomotor.
- La capacidad de adaptación saludable.
Y respecto a los aspectos afectivos, entendemos que se compromete:
- El proceso de personalización
- La construcción de una imagen positiva de sí mismo
- Los procesos de historización, especialmente los proyectos de vida y la comprensión del linaje.
- La construcción de la función de “autoapaciguamiento para enfrentar la adversidad” (capacidad de resiliencia).
- El desarrollo libidinal. El dolor psíquico intenso, dificulta el desarrollo libidinal de modo de neutralizar impulsos
tanáticos.
- La instalación del proceso secundario. Dificultades con los límites.
- La capacidad para experimentar y apropiarse de la ternura.
D) APRENDIENDO DE LA CLINICA…
En las consultas más frecuentes, de niños creciendo en situación de pobreza crónica, encontramos…
0 Auto y hetero agresividad
1 Hiperactividad
2 Disfuncionamiento atencional
3 Dificultades y/o fracaso de aprendizaje
4 Dificultades con los limites
fallos en la capacidad de modular y diferir los impulsos
5 Severas asimetrias, coexistencia paradojal de aspectos hipermaduros e inmaduros
ESTRATEGIAS DE INTERVENCION
Hemos diseñado e instrumentado, diferentes estrategias de intervención, de las que mencionaremos:
- Talleres de Narrativa
- Espacios lúdicos
- Intervenciones individuales
- Talleres con docentes
- Talleres con padres y/o familia
- Inclusión en la red de salud de la zona oeste
E) Qué podemos hacer desde una institución psicoanalítica? Imaginando aportes…
Podemos:
- Ser agentes de visibilización de los efectos del vivir en situación de fragmentación social, tanto a nivel intrapsíquico como interpersonal y transpersonal.
- Advertir respecto a fenómenos defensivos grupales que minimicen o nieguen la situación, invisibilizándola a través de: a) banalización del mal (Ana Arent)
b) naturalización de la inequidad
- Participar en el diseño de estrategias de contención de estos efectos.
- Colaborar en el diseño de planes de protección y prevención de una vida psíquica, en un contexto favorecedor de salud.
- Integrarnos a equipos interdisciplinarios como el que está trabajando en el Observatorio Universitario de Políticas Culturales, a fin de sistematizar lo que podría denominarse: “La cultura en procesos de fragmentación”. Es un imperativo ético, salir del paradigma de la negatividad: “Al pobre le falta…” para pasar al paradigma del reconocimiento de posesiones: “El pobre posee una cultura propia…”
Para esta tarea, se requiere analizar las prácticas culturales, el capital cultural, el imaginario cultural, el consumo cultural de las personas y grupos viviendo en situación de fragmentación social. Podremos entonces mediar entre el discurso de los individuos involucrados y el discurso sobre la pobreza que se suele tener, a nivel general, sobre la población que vive esta situación. Se requiere un análisis semiótico: de gustos musicales, de hábitos de lectura y sus soportes, de consumo televisivo, de acceso a internet, de contacto con expresiones artísticas, del uso del tiempo libre.
- Analizar algunos aspectos paradojales que señalan las investigaciones, como por ejemplo: En una encuesta realizada en el año 2006,[i] se menciona:
· 62% (representantes de las 130.000 personas que viven en los 412 asentamientos irregulares de Montevideo), sostienen que el Uruguay tiene futuro
· 73% piensa que en 5 años, su familia va a estar mejor
- Por lo tanto, podemos sumarnos, a pesar de todo, a la formulación de utopías. Citando a Eduardo Galeano: “Los latinoamericanos… todavía no hemos podido corregir nuestra manía de andar soñando despiertos… y cierta tendencia a la resurrección inexplicable.”[i]
- Adherir a la globalización de la lucha por una vida más humana, por una vida en salud mental en y para los Derechos Humanos, especialmente en este momento de aniversarios y celebraciones
· 1948 – 2008 – 60 años de la Convención de los DDHH – ONU
· 1989 – 2009 – 30 años de la Convención sobre los Derechos del Niño – ONU
· 2004 – 2009 – 5 años de la promulgación del Código de la Niñez y la Adolescencia
del Uruguay (Ley N° 17.823)
[i] Luis Pérez Aguirre – Desnudo de Seguridades – Reflexiones para una acción transformadora – Pág. 23
[i] Extracto del Observatorio de los derechos de la infancia y la adolescencia en Uruguay 2006 (UNICEF) www.unicef.org/uruguay/spanish
[i] Documentos del XXVI Curso Interdisciplinario en DDHH: Los Derechos Humanos desde la dimensión de la pobreza. – IIDH, Costa Rica, Agosto 2008
[i] Narayan Deepa – Las voces de los pobres, empoderamiento y reducción de la pobreza, Bco. Mundial 2002.
[i] El Fracaso Escolar: Un enfoque preventivo – UNICEF 2004
[i] La integración en la escuela: Desafíos e interrogantes – IIN 2006.
[i] Terra, Juan Pablo – Creciendo en Condiciones de Riesgo –UNICEF 1989.
[i] Cultura en Situación de pobreza – IMM – MVOTMA – En conjunto con la Fac. de Humanidades y Ciencias de la Comunicación UDELAR y otros - Mdeo. Agosto de 2007
[i] Eduardo Galeano – Patas arriba, La escuela del mundo al revés – Ediciones del Chanchito, 1998.

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